En un nuevo ensayo publicado en a revista The Paris Review, Stephen King reflexiona sobre su reciente redescubrimiento de la música de la década de 1940… y más concretamente sobre Glenn Miller. Se titula On the “Chattanooga Choo Choo”.
En el ensayo en cuestión, Stephen King se interesa particularmente por Chattanooga Choo Choo, una canción de la orquesta de Glenn Miller que aparece notablemente en la película Sun Valley Serenade (1941), cuya mezcla de sofisticación, ingenuidad y humor en la letra admira.
Para él, la música posee una elegancia singular, comparable a la de un Cadillac que se desliza suavemente y ofrece una especie de viaje en el tiempo. Stephen King también señala que las letras se toman ciertas libertades con la precisión histórica y geográfica, pero que esto no importa, ya que la música y los sonidos crean una verdadera poesía.
Él mismo admite haber intentado escribir poesía y canciones en la universidad. Su objetivo como poeta era escribir al menos una obra tan buena como las de William Carlos Williams o Ed Dorn, dos poetas estadounidenses.
Como compositor, quería igualar a Leonard Cohen, pero la mayor parte de lo que escribía sonaba a obra ajena. Con la poesía, solo logró lo que Al Kooper, su compañero en Rock Bottom Remainders, describió como un «salto cuántico hacia la accesibilidad», y King sigue escribiendo versos, pero sabe que no es, ni será jamás, lo suyo.